La desembocadura del río Anllóns. Segunda Parte
Ensimismada en el paisaje no me percaté de muchas cosas hasta que apunté el objetivo de mi cámara hacia ellas. A veces me pasa. Cuando disfruto de las vistas a través de mis ojos veo el mundo de un modo distinto a cuando lo hago a través del visor. Una roca que en un principio había pasado inadvertida por mis ojos, resultó tener una forma peculiar a través del objetivo. Estaba fotografiando la desembocadura, justamente en la unión entre río y mar, cuando me di cuenta.
La piedra que tenía ante mis ojos parecía tener forma de ave. Me recordaba a un águila, pero mi desconocimiento en este tipo de especies no me permitía ir más allá. ¡Es curioso cómo las rocas pueden llegar a conseguir esas morfologías tan precisas! Los temblores, el viento, el agua de la lluvia, el mar, el calor… todo forma parte de esta transformación que nos queda de herencia tras el paso de los años, miles de años.
A mis espaldas, una alambrada que rodeaba varias antenas de gran altura rompían con la magia de aquel lugar. Las nuevas tecnologías avanzan y nosotros con ellas, así que supongo que si queremos tener una buena imagen en nuestras televisiones y una buena cobertura en nuestros teléfonos móviles, también tendremos que soportar ver cosas como estas.



0 comentarios:
Publicar un comentario