miércoles, 28 de julio de 2010

Fiesta de la Virgen del Carmen en Camariñas (Parte 4)

Después de hacer una parada en Muxía, para dejar allí a la virgen, volvimos al puerto de Camariñas. Allí, la salida del barco aun fue más lamentable, si cabe. Tuvimos que pasar de un barco a otro para después subir al muelle desde aquel. ¡Con lo poco que me gusta andar de barco en barco!

Salí, lo logré, pero mi pierna derecha sufrió unos cuantos rasguños de los que aun tengo restos. Eso sí, lo volvería a hacer, con herida y mareo incluidos con tal de volver a vivir aquello.

Ya en tierra firme, me encontré con Vito. No nos conocíamos en persona, así que me invitó a tomar algo en una terracita del paseo para charlar un rato. Al poco tiempo llegaron su mujer, su cuñado y su ahijado. Para mi sorpresa, cuando ya se iban a comer, me invitaron a ir con ellos y no aceptaron un no por respuesta.

Al principio me sentía incómoda, no porque no me tratasen bien –todo lo contrario-, si no porque estaba un poco cortada. Me acababan de conocer y ya estaba comiendo con su familia en una mesa en la que había más de veinte personas que no sabían nada sobre mi. En poco tiempo, empecé a coger más confianza y en unas horas me sentía como entre amigos. Hablar con Magdalena, la mujer de Vito, era como hablar con una amiga de toda la vida. ¡Era como si nos conociésemos desde siempre!

Tras pasar un día inolvidable, regresé a mi casa. Estaba agotada pero contenta sabiendo que aquel día, además de haber disfrutado de las fiestas, había conocido a gente maravillosa que realmente merece la pena. Han pasado ya unos días y aun sigo sin creer que me invitaran a entrar en su casa. Vito, Magdalena, ¡gracias de todo corazón!

0 comentarios:

Laxe, Tierra de marineros

Laxe, Tierra de marineros

  © Blogger templates The Professional Template by Ourblogtemplates.com 2008

Back to TOP