lunes, 12 de julio de 2010

Mi encuentro con las gallinas de Santa Mariña

Atravesar el pueblo en pendiente para después continuar mi ruta no fue tarea fácil. Tuve que esquivar a un grupo de gallinas que se encontraban sueltas por la carretera y que no mostraban ni el más mínimo interés en apartarse.

Si me paro a pensar en ello, estaban en su derecho. Esas gallinas se encontraban en su terreno, en su hogar, y era yo la que estaba interfiriendo en su paso. He de confesar, sin embargo, que por un momento me entraron malos pensamientos y llegué a imaginarme a una de esas gallinas en mi horno si no se apartaban en los siguientes 10 minutos. Con paciencia y tranquilidad, ya que se tomaron su tiempo, logré seguir mi camino.

Me encantan las anécdotas tontas, esas que recuerdas con el paso de los años y una sonrisa invade tu rostro al pensar en ellas. Esta podría considerarse como una de esas historietas que te hace reír. ¡Vaya sufrimiento con las gallinas de Santa Mariña! Jajaja.

Liberada ya de cualquier otro impedimento en mi camino y cuando llevaba cinco minutos por carretera, me encontré una fuente. No sabía nada de ella pero me gustó, así que me paré y le hice una foto. Ya en casa, busqué información y descubrí que es conocida como la fuente de Caldafonte.

2 comentarios:

capitán de compos 13 de julio de 2010 a las 11:05  

que bueno... cuanto me gusta...
desde luego, te queda fantástico!
enhorabuenaªª
xose piñeiro

Laxe, Tierra de marineros

Laxe, Tierra de marineros

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