Camelle y el legado de Man (Parte I)
Camelle fue el siguiente destino de mi última ruta. Sabía que, además de conocer el pueblo, el museo de Man era visita obligada, así que me dirigí directamente allí. Había oído hablar muchas veces de Man, Manfred Gnädinger, un hombre alemán que andaba por allí en taparrabos desde hacía 22 años y que hacía esculturas en la costa de Camelle.
Nada más llegar, una caseta en no muy buen estado estaba en lo alto de un montículo de piedras. El acceso estaba cerrado y un cartel indicaba que no se podía pasar. Desde luego, una gran pena porque al parecer allí dentro se encuentra toda la obra escrita del legendario Man.
La entrada al muelle, sin embargo, sí que estaba abierta y desde allí se podía divisar con más precisión la obra. A la izquierda, donde se encontraba el refugio de Man, había innumerable figuras realizadas con piedras. A la derecha, por el contrario, sólo había dos o tres. A mi modo de entender, esa parte estaba incompleta porque fue ahí dónde se quedó paralizada su obra. Si es cierto o no, eso ya habría que corroborarlo.


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