La sala principal del desfile
La historia de mi visita a la Mostra do Encaixe de Camariñas no terminó ahí y, después de varias semanas sin escribir en este blog –lo cual lamento de todo corazón-, creo que ha llegado el momento de continuar narrando mi experiencia.
La primera parte del recinto ya ha sido descrita con precisión, sin embargo, hay mucho que contar del segundo pabellón. En él, no sólo estaban las exposiciones de los productos tradicionales de la zona sino que, además, estaba la entrada principal a la sala donde se realizaban los desfiles. Cuando ya no faltaba mucho para que dieran las cuatro y media de la tarde, me puse a la cola para entrar de las primeras y conseguir un buen lugar, o más bien un sitio estratégico en el que poder hacer mis fotografías sin molestar a nadie y sin que, a su vez, las cabezas del público entorpeciesen mis capturas.
Una vez dentro, aquello parecía un desfile organizado para las élites. Dos azafatos que hacían de acomodadores, unos asientos al final de la pasarela para los miembros del jurado, los laterales reservados para los diseñadores... Me sentí como en la mismísima Italia, en una de esas pasarelas en las que para entrar necesitas una acreditación VIP o ser una ‘super famosa’. Había muy buen ambiente y la gente –desde niños y adolescentes hasta jubilados- estaba muy atenta a que diera comienzo el desfile.

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