La Gran Esmorga. Parte I.
El facebook llevaba días avisándome de que próximamente tendría un evento al que asistir. La Comisión de Fiestas de Golmar organizaba un evento para animar a todo el mundo a que participase en la gran churrascada que preparaban, La Gran Esmorga. Había cuatro orquestas que amenizaban la noche y aseguraban fiesta y baile hasta las siete de la mañana. Era la primera vez que oía que en un pueblo la música durase tanto. Quizá mi inexperiencia en fiestas de esta índole hacía que me asombrara por algo que igual sucede en muchos pueblos. No lo sé. El caso es que aunque sabía que si iba no me podría quedar hasta que la música dejase de sonar, el hecho de que fuese así me intrigaba. ¿Dónde iba a caber tanta gente? ¿Pondrían carpa o sería al aire libre? Me hacía constantes preguntas a mí misma. Estaba deseando averiguar cómo iban a planificar todo aquello…
Me fui con la familia y unos amigos. Esta vez, y más si había baile, no podía ir sola.
El camino hasta allí no fue difícil. Tras llegar frente al Ayuntamiento de Laracha, cogí un par de curvas y en pocos minutos llegué a mi destino. Había dos aparcamientos habilitados para dejar los coches y, por dos euros, los de la Comisión se encargaban de controlar que los vehículos estuviesen vigilados. No había mucha luz -algo que eché realmente en falta porque no se veía prácticamente nada-. De forma improvisada, utilicé el flash de mi cámara de fotos como linterna. Y la verdad es que funcionó. Frente a mi, tres carpas blancas enormes cubrían a los comensales. Había mesas largas, formadas por tableros con caballetes, y sillas para que la gente pudiese comer el churrasco cómodamente. Además, una estufa que desprendía bastante calor estaba situada justo en uno de los extremos para calentar a los asistentes. Todo un detalle ya que, aunque esa noche hizo muy buena temperatura, se notaba algo de ‘fresquito’.

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