Fiesta de la Barca 2010 en Muxía. Parte II
Cientos de tiendas de campaña, coches por todos los lados y gente por doquier. No entiendo de cifras ni de comparaciones con años anteriores pero lo cierto es que las fiestas en honor a la virgen de la Barca parecían ser todo un éxito sólo por la cantidad de personas que allí había.
Y no me refiero únicamente a las personas que se encontraban a primera hora de la tarde en el pueblo –como sucedía en mi caso-, si no a los habitantes de esas “cabañas de tela” que supuestamente se usan para dormir y en las que finalmente nunca puedes –sobretodo por que los vecinos de al lado no te dejan-. Salieron de su caparazón en busca de música y diversión, y parece que lo consiguieron.
Lo primero que vi fue un puestecillo de helados y gofres. Según avanzaba por el mercadillo una variedad de aromas se entremezclaban formando un olor nuevo, un sabor delicioso y una imagen difícil de olvidar ante mis ojos.

He visto ferias de grandes dimensiones pero nunca había presenciado en Galicia una en la que hubiese más de dos puestos de venta de churros, alrededor de tres puestos de venta de perritos calientes y patatas fritas, tres pulperías, una carpa especializada en churrasco…
Había tal cantidad de cosas a lo largo de toda la recta que llevaba desde el inicio del pueblo hasta el muelle del puerto, que como no te orientases... era fácil perderse por un momento.

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